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Mentira
Recorrí la humanidad a su altura
las grandes metrópolis aturdidas
los mares por el aire
los caminos de a pie
sus carreteras como enjambres
las marañas frondas de los bosques
los arroyos primaverales del deshielo
fue, entre pinos, álamos y abedules.
Recorrí jardines de fragancias agudas
alhelíes, rosas y claveles
el calor de la espesura
las manchas de la vida
las verdades como espuma.
Y en ese largo recorrido
la verdad murió de muerte
no sé cómo todavía
mas quedó atrás como un libro abierto
que leer quisiera preguntándome
¿por qué risueños aceptamos las noticias?
¿por qué la indiferencia nos atrapa?
¿por qué aplaudimos el cinismo persuasivo?
La verdad muerta conoció muchos lugares
uno sólo fue su estrella opaca y sombría
uno sólo el circular camino de los hierros
donde nada frena los excesos;
ni lágrimas ni gritos
sacuden el sentir de los jinetes
con las riendas sueltas del caballo;
hombre polvoriento de las nubes
con la verdad muerta visitaste
mil tumbas clandestinas en un día
zanjas abiertas y ausencias
testimonios razonados de las tardes.
Más valen aplausos de perfidia
más las banderas de opresión
los estandartes del terror
sumergidos en la palabra libertad
como encargo divino mal habido.
Dios manda castigar a los “malvados”
apadrina la orden el emperador
horizonte tras horizonte
con velas agitadas en su nombre
con marchas y redoble de tambores,
él dice cumplir el encargo y nada más
en los desiertos del camello
en la Babilonia de los bárbaros conquistados.
Mato porque puedo y sin castigo
dice el sanguinario en la altura
de anuncio en anuncio
de guerra en guerra
sin murallas ni barreras;
mutilo porque no en vano
perecen mis soldados
porque no en vano se concentra
el poder en una mano,
la riqueza en un solo puñado
de astros vencedores
de verdad muerta
en el firmamento apagado
a la luz de las farolas mustias.
De: Color de Guerra (Poemario),Edit. Paradise Books
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